Día 6: Aventura en el Desierto de Wadi Rum

En nuestro sexto día de viaje amanecimos con los primeros rayos de sol de la mañana calentando nuestra almohada🌄.

Hay que recordar que en el desierto, la temperatura puede ser bastante alta🌡️ desde bien temprano, pero por la noche puede caer bruscamente e incluso pasar frío🥶. Además, como explicamos en la entrada anterior, no hay demasiadas comodidades cuando duermes en el desierto. Así que antes de explicaros todas las aventuras que vivimos este día, creemos que es importante que tengáis algunas recomendaciones básicas a tener en cuenta si viajáis al desierto🏜️:


✍🏼 Recomendaciones para pasar la noche en el desierto ✍🏼


  • Ropa adecuada🧥: Lleva ropa de abrigo por capas, porque la temperatura baja mucho en la noche. Incluye un buen forro polar, sudadera o chaqueta térmica.
  • Calzado cómodo y cerrado🥾: Para protegerte del frío y posibles insectos o rocas. Además, la arena del desierto es tan fina que se meterá en cada resquicio posible, así que si vais a hacer caminatas por el desierto, un buen calzado cerrado, alto hasta el tobillo (o usando calcetines largos) y fácil de lavar después, es fundamental.
  • Linterna frontal o de mano🔦: Imprescindible para moverte con seguridad en la oscuridad. Lleva pilas o baterías extras.
  • Baterías externas (power banks)🔋: Para cargar tu móvil, cámara o linterna durante la noche.
  • Agua suficiente🥤: Mantente hidratado, lleva al menos 1 litro por persona, y evita bebidas alcohólicas o muy azucaradas. Evita beber del agua del grifo🚱.
  • Protector solar🧴 y gafas de sol😎: Para el día siguiente, el sol en el desierto es muy fuerte.
  • Sombrero🤠 o pañuelo🧣: Para protegerte del sol, el viento y las nubes de arena mientras vas en el jeep.
  • Botiquín básico⛑️: Con vendas, antisépticos, analgésicos y cualquier medicamento personal.
  • Bolsa para basura♻️: Para dejar el lugar limpio, respetando el entorno.
  • Teléfono con buena cobertura📶 o GPS📍: Para emergencias o comunicación con el campamento. Aunque esto es difícil de conseguir en lugares tan remotos como este.
  • Efectivo💴: Aunque en mitad del desierto no te va a hacer falta ni llevar la cartera encima, intenta llevar efectivo para poder pagar algún que otro souvenir que quieras comprar a los beduinos, y para las actividades que hagas durante tu estancia allí. Seguramente deberás abonarlas a tu llegada o salida en el Wadi Rum Village, pero no confíes en que pueda usarse un datáfono y lleva efectivo en JOD por si las moscas.

🏜️ Actividades en el Desierto de Wadi Rum🏜️


Cuando te alojas en uno de los campamentos beduinos del desierto⛺, ellos te ofrecerán una serie de actividades para realizar durante el día. En nuestro caso, el nuestro nos ofrecía una extensa variedad de cosas que hacer: desde tours con camellos🐫 (que descartamos hacer🚫 por no contribuir con el maltrato animal), hasta rutas de trekking con diferentes niveles de dificultad, tours en jeep🛻 por el desierto blanco y, finalmente, tours en jeeps recorriendo los principales puntos de interés de las dos partes que conforman este desierto (el llamado desierto blanco🤍 – por su arena más pálida – y el llamado desierto rojo🧡 – por su arena anaranjada –).

De los 3 tours que ofrecían dentro de la última categoría, dos eran de medio día, y uno, que llaman “Full-day Jeep Tour”, que es el que elegimos👍🏼, el cual consistía en un tour durante todo el día, hasta el atardecer, con comida en mitad del desierto incluida.

El precio de este tour era de 60 JOD por persona (unos 72€) para grupos de 2-4 personas (95 JOD para las reservas de 1 sola persona, y más barato si el grupo es de más de 4), con una tarifa adicional de 20 JOD por persona si prefieres que el tour sea privado. En nuestro caso, como éramos 2, elegimos la tarifa de 60 JOD, pero al final fuimos solos todo el tour, así que a efectos prácticos, fue privado🤗.


Desayunamos en el campamento🥐 y a las 10:00h ya estaba el guía beduino👳🏾 con su jeep🛻 esperándonos para comenzar la aventura. El guía hablaba español🇪🇸 y estuvo super atento a nosotros durante toda la actividad. Era muy simpático, e incluso tuvimos conversaciones sobre nuestras vidas, lo que nos hizo conocer un poco más el estilo de vida de los beduinos: tranquila (sin prisas, ni horarios estrictos), nómada y basada en valores como la hospitalidad, la autonomía y la adaptación constante.

A continuación os detallamos qué podréis ver durante este tour:


En medio del paisaje árido y rojizo de Wadi Rum, donde todo parece rocas, viento y silencio, hay un rincón que rompe el molde: Lawrence Spring🌿. No es un gran oasis, ni una catarata impresionante, pero su valor está en lo simbólico. Este pequeño manantial escondido entre las rocas fue —según la tradición local— uno de los puntos donde T.E. Lawrence, el célebre “Lawrence de Arabia”, se detuvo durante la Revuelta Árabe.

Lo curioso es que, si no te lo señalan, puede pasar desapercibido. No hay carteles llamativos ni barandillas turísticas. Para llegar, debes subir una formación rocosa sencilla pero resbaladiza, y desde arriba verás dos cosas: un manantial modesto con agua fresca🫗 filtrándose entre arbustos🌱, y una de las mejores vistas panorámicas del valle de Wadi Rum📸.

💡¿Un dato curioso?💡
A pesar del nombre, no hay evidencia histórica clara de que Lawrence bebiera allí. Pero eso no importa. Los beduinos llevan generaciones usando ese punto para dar de beber a sus camellos🐫. Ellos lo recuerdan más como «el manantial de Ain Abu Aineh«, pero el mito ya ha ganado su lugar en los mapas📌.

Cuando lleguéis aquí, encontraréis algún puesto con beduinos👳🏽‍♂️ que venden algún souvenir🪆, tés🍵 y sus pañuelos tradicionales🧕🏼. Una de las experiencias más auténticas en Wadi Rum es dejar que los beduinos te enseñen a colocártelo. Conocido como shemagh jordano, a diferencia del keffiyeh palestino, que suele ser más suelto y decorativo, el estilo local se coloca con precisión: protege la cabeza, la nuca y la cara del sol, del viento y de la arena del desierto. Ver cómo lo envuelven, enseñarte cada pliegue y asegurarlo con el aghal es más que un gesto práctico: es un pequeño rito de hospitalidad que te conecta con la cultura y la vida en el corazón del desierto🧡.


A simple vista, Khazali Canyon⛰️ podría parecer solo una grieta más entre las montañas rojizas de Wadi Rum. Pero basta con acercarse unos metros a su entrada para descubrir que este cañón es mucho más que una curiosidad geológica: es un pasillo natural lleno de historia, misterio y símbolos grabados en roca.


Su interior es estrecho, fresco, y sorprendentemente silencioso. Caminar por allí es como hojear un diario antiguo sin palabras, donde los beduinos, los nabateos e incluso peregrinos musulmanes dejaron su rastro. Las paredes están cubiertas con inscripciones en árabe antiguo, tamúdico y nabateo, junto a dibujos tallados⚒️ de pies👣, camellos🐫 y figuras humanas👨🏽‍🤝‍👨🏻. Algunos tienen más de 2.000 años de antigüedad. Se cree que las figuras de pies talladas indican lugares sagrados o rutas de paso, como si fueran señales de “yo estuve aquí” que atraviesan los siglos.


A nivel práctico, Khazali es fácil de visitar🥾: no necesitas ser escalador ni ir con guía experto. Pero si vas con alguien local, es probable que te señalen inscripciones que pasarías por alto. Y si te sientas en silencio dentro del cañón, te darás cuenta de algo que no sale en los folletos: no hay eco🗣️, como si las piedras quisieran guardar para sí los secretos que llevan milenios escuchando.

💡¿Un dato curioso?💡
Estos grabados en la piedra reciben el nombre de petroglifos✍🏼. A diferencia de las pinturas rupestres (hechas con pigmentos🎨), los petroglifos son tallados o raspados⚒️. En el caso del cañón Khazali, las inscripciones que ves son una combinación de:
Petroglifos: dibujos de figuras humanas, animales (como camellos) y símbolos.
Inscripciones: textos en alfabetos antiguos como el tamúdico, nabateo o arábigo temprano, algunos con función ritual, otros como simples marcas de paso.

En el corazón de Wadi Rum, donde el paisaje ya parece salido de otro planeta, hay un lugar que aun así logra destacar por lo inesperado: la Red Sand Dune🧡. Desde lejos, parece una lengua de fuego detenida en medio de un mar de piedra. La arena es tan roja y viva que, por un momento, dudas de que sea natural. Pero lo es. Y lo ha sido durante siglos.


Lo curioso de esta duna no es solo su color, sino su posición, justo al pie de una gran montaña⛰️. No está ahí por casualidad: el viento del desierto🌬️ la ha ido formando poco a poco, acumulando granos de óxido de hierro y creando una especie de rampa perfecta que conecta el cielo con la roca.

Subirla puede parecer fácil, pero cada paso que das, retrocedes medio. Y eso es parte de la experiencia.

Una vez arriba, lo interesante no es solo la vista —que es increíble—, sino el hecho de que desde allí puedes ver cómo el desierto cambia de color con el paso del día. La duna se tiñe de dorado al amanecer🌄, se enciende al atardecer🌅 y brilla con un tono cobre suave bajo la luna llena🌝.


💡¿Un dato curioso?💡
Los beduinos locales la conocen como un lugar de juego para los niños🛷, y hoy también es uno de los puntos favoritos para bajar deslizándote sobre la arena (Sand boarding), casi como si fuera nieve roja. Vuestro guía os proporcionará una tabla🛹 si queréis realizar esta actividad.

En un lugar donde todo parece gigantesco —montañas de mil formas, dunas infinitas, cielos inmensos—, Little Bridge se atreve a ser pequeño🤏🏼. Pero eso es justamente lo que lo hace especial. No necesita altura para llamar la atención: necesita solo una forma perfecta y un encuadre natural para hacerte detener.


Este arco de piedra, moldeado por el viento y el tiempo, se encuentra en una zona abierta y luminosa. A diferencia de otros puentes naturales de Wadi Rum, Little Bridge está a solo unos pasos del suelo, y eso lo convierte en uno de los pocos que puedes escalar fácilmente sin equipo ni experiencia. En menos de un minuto estás arriba, con los brazos abiertos, sintiéndote como si acabaras de conquistar algo mucho más grande de lo que parece.

💡¿Un dato curioso?💡
Los beduinos lo usaban como punto de vigilancia y descanso en sus rutas a pie o a camello, no por su altura, sino porque desde ahí se puede observar el paso de caravanas y disfrutar de sombra durante el mediodía. Algunos incluso lo llamaban «la silla del vigilante«.

En medio del paisaje seco y ondulado de Wadi Rum, hay una pequeña estructura de piedra que muchos pasan por alto. No tiene puertas, no tiene techo, ni placas conmemorativas. Pero tiene un nombre que hace que todos se detengan: Lawrence House🏚️.


Se dice que aquí descansó Lawrence de Arabia👳🏽‍♂️, durante su paso por estas tierras en la Revuelta Árabe. Pero lo más honesto que se puede decir es que la historia y el mito se mezclan tanto como la arena y el viento en el desierto. Algunos creen que fue un puesto de vigilancia nabateo reutilizado💂🏽‍♀️, otros que era simplemente un refugio improvisado🛖 entre campañas militares. Sea como sea, la estructura, aunque simple, sobrevive al paso del tiempo como un símbolo de paso, de tránsito y de adaptación.


No hay más que unas piedras apiladas🪨, con vistas a un valle impresionante y sin señales claras de su importancia. Y sin embargo, cuando te sientas allí, entiendes por qué alguien como Lawrence eligió este lugar: hay sombra, hay altura, y hay perspectiva. Todo lo que un viajero necesita para pensar, observar… y escribir✍🏼.


💡Un dato poco conocido💡
En las cercanías de Lawrence House se han encontrado restos de cisternas de agua y tallados en roca⚒️ que indican que esta zona fue usada por beduinos y nabateos mucho antes de que Lawrence naciera. Es decir, él no fue el protagonista de esta historia, sino solo el último en habitarla por un momento.


En un rincón aparentemente deshabitado del desierto de Wadi Rum, hay una formación que parece sacada de un videojuego o de una maqueta mal equilibrada: Mushroom Rock, la roca en forma de hongo🍄‍🟫 que nadie esperaría encontrar en un paisaje tan vasto.

A primera vista parece frágil❤️‍🩹, como si fuera a caerse en cualquier momento. Pero lo cierto es que lleva siglos, tal vez milenios, desafiando la gravedad💪🏽.

¿Cómo se formó? La respuesta no tiene magia: erosión eólica🌬️ y térmica🌞. La base, compuesta por un tipo de roca más blanda, se fue desgastando mucho más rápido que la parte superior. El resultado: una especie de pedestal natural que sostiene un “sombrero” pétreo👒.

Lo curioso es que hay más de un Mushroom Rock en Wadi Rum, pero este es el más popular por su forma casi perfecta.

💡Un dato poco conocido💡
Este lugar se ha usado como punto de referencia📌 para rutas beduinas durante generaciones. No tanto por su forma, sino porque marca una zona de sombra y abrigo en ciertas horas del día, algo muy valorado en medio del desierto.

No hay restaurante, ni mesa puesta, ni carta de platos. Y sin embargo, pocas comidas saben tan bien como un almuerzo cocinado🫕 por un beduino en pleno corazón del desierto de Wadi Rum🏜️.

Todo empieza con algo tan simple como recoger ramas secas🪵. Tarea en la que podrás ayudar a tu guía beduino. Después, buscaréis una buena zona con sombra para extender una lona y cojines y encender una buena hoguera🔥.


La olla🍲 aparece como por arte de magia. Puede que venga atada al costado del jeep o envuelta en una manta vieja. Dentro, ingredientes sencillos: hummus, tomate🍅, cebolla🧅, alguna verdura del día, algo de carne🍖, y el típico pan plano árabe🫓 (llamado Arbood, Shrak o Taboon). No hay especias complejas, pero sí el sabor de lo real. Todo se cuece a fuego lento mientras el desierto guarda silencio.


No hay prisa, no hay móviles ni relojes. Solo el aroma que empieza a subir desde la olla, el sonido leve del fuego y el murmullo del viento rozando la roca.

Después de comer, llega el momento más inesperadamente delicioso: la siesta🥱 (sí, también los beduinos se echan la siesta en mitad del desierto después de comer). Aprovechando la sombra de una de las rocas, desplegamos una lona tejida en tonos rojizos, ocres y marrones, típica de los beduinos de esta zona. No es una esterilla moderna ni una manta cualquiera. Es gruesa, resistente, y tejida a mano🧶 con lana o pelo de cabra, formando unos dibujos geométricos característicos.


💡Dato Curioso💡
Los beduinos conocen estos rincones sombreados con nombres propios, porque los usan generación tras generación para descansar en sus rutas⏸️. Son sus “sombras fieles”, lugares donde incluso los camellos se detienen sin que nadie los guíe.
Dormir ahí, aunque sea 20 minutos, es como resetear el cuerpo y la mente. No hay nada artificial en esa pausa. Y cuando te levantas, notas que algo ha cambiado: comiste sin prisa🍴, descansaste sin culpa😪 y entendiste, aunque sea un poco, el ritmo secreto del desierto🐫.


Wadi Rum está lleno de paisajes que te hacen sentir pequeño, pero pocos lugares como Burdah Rock Bridge🌉. No es solo un puente de piedra: es una línea natural entre dos vacíos, suspendida a más de 35 metros del suelo y esculpida por siglos de viento, calor y tiempo sin reloj.

Desde abajo, Burdah parece imposible. Una delgada curva de roca que une dos bloques gigantescos, como si alguien hubiera dejado un puente colgante hecho de montaña⛰️. Desde arriba… bueno, desde arriba es otra historia: no hay barandillas, no hay red, solo tú y el cielo. Subir no es difícil técnicamente, pero sí exige cabeza fría, piernas firmes y cero miedo escénico😶‍🌫️.

La subida al puente puede tomar entre 1 y 2h⏱️, según el ritmo y la cantidad de gente que haya, y lo más sorprendente es que durante el ascenso el puente no se ve hasta el último tramo, lo que hace que el momento de encontrártelo sea casi cinematográfico🎬.

Muchos viajeros suben para la foto📸, claro, pero los que se quedan un poco más arriba del puente, en la meseta de roca, suelen coincidir en una cosa: es uno de los lugares más silenciosos🤫 que hayan sentido nunca. Nosotros no realizamos esta subida, sólo vimos el puente de lejos mientras conducíamos con el jeep.

💡Un Dato Curioso💡
El puente de Burdah es uno de los puentes naturales más altos del mundo accesibles sin cuerdas🧗🏼, lo que lo convierte en una rareza geológica y una experiencia emocional si llegas sin prisas.


Cuando uno piensa en Wadi Rum, imagina dunas abiertas, formaciones gigantes y horizontes infinitos. Pero hay un lugar que ofrece justo lo contrario: intimidad. Se llama Abu Khashaba, y es más que un cañón: es un susurro entre paredes de piedra🧱.

La caminata no es difícil🥾. Desde el primer paso, entras en un pasillo natural flanqueado por altos muros rojizos. El viento queda atrás. El calor disminuye. Y el silencio cambia de tono: ya no es el silencio abierto del desierto, sino uno más denso.


El suelo es de arena suave, a veces tan roja que parece pintada❤️. En algunos tramos hay sombra natural durante casi todo el día, y eso lo convierte en un refugio habitual para los camellos, que saben exactamente cómo encontrar los lugares más frescos sin mirar el reloj.

💡¿Lo Curioso?💡
A lo largo del cañón, si prestas atención, verás pequeñas marcas talladas en la roca〰️, restos de pasos antiguos, quizá rutas beduinas que conectaban con puntos de agua o zonas de pasto. Y si estás en silencio total😶 —sí, sin hablar ni sacar fotos por un minuto— puedes oír cómo las paredes devuelven tu respiración en forma de eco suave🗣️, algo que parece menor, pero te hace muy consciente de tu presencia allí.

El tramo se recorre en unos 30 minutos⏳ a paso tranquilo. No se necesita guía. En nuestro caso, el nuestro nos esperó al final del cañón para continuar la ruta. Justo al lado de otra gran duna en la que también podréis hacer sand boarding🛹 si os apetece (nosotros, después de ver la velocidad que cogían las tablas en su descenso, decidimos no hacerlo, para evitar posibles lesiones con la mitad del viaje aún por delante).


Este puente natural no es el más alto ni el más difícil de alcanzar, pero es, sin duda, uno de los más inolvidables🤯.


Desde lejos, ya se intuye su forma perfecta: una curva esculpida por el viento, suspendida entre dos bloques rocosos como si alguien hubiera querido dibujar un arco justo en medio del cielo😶‍🌫️. Lo especial de Um Fruth es que no impone, invita. Y por eso, casi todos los viajeros acaban subiendo. No por reto, sino por curiosidad.

El ascenso es corto —menos de dos minutos⏱️— pero requiere un poco de equilibrio, y alguna parte es un poco estrecha, por lo que deberás tener paciencia y turnarte con los demás turistas para subir de uno en un, ya que la subida y la bajada se hacen por el mismo camino. No hay barandillas, claro, ni señales. Una vez arriba, no hay prisa. Nadie te dice cuánto tiempo quedarte. Aunque posiblemente encontrarán tantos turistas esperando para la foto, que solo lo podrás disfrutar durante escasos segundos. Los beduinos👳🏽‍♂️ suelen esperar abajo para echarte la foto📸. Desde lo alto, la vista es abierta pero tranquila: el vacío bajo tus pies, dunas suaves a lo lejos y el viento que sube por el cañón.


💡Dato Curioso💡
Los locales suelen llamar a este puente simplemente “Jisr Um Fruth” y algunos creen que su forma se asemeja a una figura femenina reclinada🚺. Por eso, según cuentan, el nombre “Um Fruth” puede estar relacionado con antiguos relatos de espíritus del desierto o figuras mitológicas asociadas con la fertilidad y la roca.
Y otro detalle poco mencionado: la sombra que proyecta el puente en ciertos momentos del día encaja casi perfectamente con una grieta en el suelo, creando una silueta que muchos interpretan como señal natural de los antiguos nómadas para orientarse🧭 al caminar entre montañas.

Wadi Rum es rojo. Eso lo sabemos todos. Lo que no todos esperan es que, de pronto, en mitad de ese mar de tonos cálidos, el paisaje cambie de golpe y te encuentres pisando arena clara, casi blanca, y formaciones rocosas pálidas como si hubieras cambiado de planeta sin darte cuenta. Bienvenido al White Desert🤍.


No hay un cartel que te avise. No hay entrada oficial. Pero lo sabes apenas llegas: el calor sigue ahí, el silencio también, pero la luz rebota distinto. Todo es más suave, más amplio, más fotográfico, como si alguien hubiera subido el brillo y bajado la saturación del desierto.

La arena aquí es más fina, y los colores, lejos del rojo intenso del resto de Wadi Rum, se mueven entre el beige, el marfil y el dorado claro. Las montañas de esta zona tienen una textura distinta: parecen más erosionadas, más redondeadas, casi calizas. Y eso no es casualidad: esta zona se compone de una formación geológica diferente, con mayor contenido de cuarzo y piedra caliza, lo que explica el cambio tan marcado.


💡Dato Curioso💡
Los beduinos la llaman a veces “la zona de la luz tranquila”, porque aquí el reflejo solar no abrasa tanto como en el desierto rojo. Muchos la usan como punto de descanso al final del día, ideal para montar el campamento, preparar el té, o simplemente mirar el horizonte sin que te quemen los párpados.

Lo más sorprendente del White Desert no es su rareza, sino lo que provoca en tu percepción. Te hace dudar si sigues en Wadi Rum o si cruzaste sin darte cuenta a otro desierto, a otro país, a otro viaje. Y eso es lo más mágico: que sin moverte mucho, parece que te has ido muy lejos.


Y, por último, nuestro guía buscó el lugar perfecto para ver otro de los mejores atardeceres en el desierto🌄, en mitad del desierto blanco.

Paramos el Jeep, e hicimos otra hoguera🔥 sobre esta arena blanca, sobre la que pusimos una pequeña tetera🫖 llena de agua y multitud de hierbas secas. Sacamos la lona y frente a esta hoguera esperamos a que el sol cayese lentamente, tiñendo de sombras y ocres la inmensidad del desierto.


Cuando la tetera comenzó a romper el imponente silencio con su peculiar silbido del agua hirviendo, nuestro guía sacó unas pastas🍘 que tenía guardadas en el jeep y disfrutamos de esta peculiar merienda hasta que el sol hubo desaparecido por completo tras las montañas rocosas. Otro momento mágico✨ que nos costará sacar de nuestros recuerdos.

💡Otro Dato Curioso💡
El té beduino🍵 suele estar compuesto por té negro y una serie de hierbas aromáticas típicas de la zona🌿, como la salvia, el cardamomo, menta fresca o seca, tomillo del desierto y canela o clavo. Todo acompañado de una cantidad más que generosa de azúcar (el té beduino suele ser muy dulce, ya que en el desierto la energía del azúcar es siempre bienvenida). Suele hervirse directamente sobre el fuego directo🔥, en una tetera metálica, a menudo ennegrecida por el uso continuo en la arena.
Los beduinos suelen prepararlo varias veces al día y lo ofrecen como gesto de hospitalidad🤲🏼: rechazarlo puede considerarse poco cortés.

Y hasta aquí nuestro paso por el desierto de Wadi Rum. Una vez empezó a anochecer🌜, volvimos en el jeep al campamento, donde nos esperaba una buena ducha, cena, y té y bailes junto a la hoguera, al tiempo que contemplamos de nuevo el maravilloso cielo del desierto🌠.


Decir de este tour, que el único inconveniente que queremos resaltar es la cantidad de turistas que hay siempre en todos lados, pero esto es algo que no se puede controlar. También, el intenso calor🌡️ del desierto. Por ello, recomendamos que llevéis ropa👕 y calzado adecuados🥾, gafas de sol😎, y un pañuelo para la cabeza🧣 (que aparte de aliviar el contacto directo con el sol, te ayudará a paliar el sudor y el viento en la cara mientras vas en el jeep). Podrás comprarte uno de estos en alguno de los puestos beduinos que hay por el desierto, donde ellos mismos te explicarán cómo ponértelo al completo estilo tradicional👌🏼.

En cuanto al campamento⛺, aunque la comida es rica y abundante🍴, es siempre prácticamente la misma, así que si pasáis muchas noches aquí quizás se os haga algo repetitiva. Pero para 2 noches es perfecta como es. Como comentamos anteriormente, no esperes una gran ducha🚿 a tu llegada al campamento, tendrá que ser con poca agua, y fría. Y el Wifi🛜 que ofrece el campamento es bastante malo (nosotros no pudimos hacer llamadas a nuestros familiares hasta que no salimos del desierto, así que os recomendamos avisar con antelación de que vais a estar completamente desconectados). Además, la electricidad puede fallar en algún momento de vuestra estancia (en nuestro caso, la segunda noche, se fue la luz por completo, así que no pudimos cargar los móviles ni tener luz en la habitación. Por ellos es buena idea que llevéis una linterna a pilas🔦, por si acaso. Y en la tienda habrá, como mucho, un enchufe para los dos🔌, así que tendréis que organizaros bien si queréis tener vuestros aparatos electrónicos cargados, o llevar más de una batería externa🔋 para suplir esto).

Aun diciendo esto, sólo lo dejamos por aquí como advertencia, no como una queja. Como decimos, hay que ser muy conscientes de adónde vais y la experiencia es absolutamente apasionante a pesar de tener estos pequeños inconvenientes en cuanto a comodidad. Merece la pena🤗. Y si vais bien preparados, no se convertirá en un gran problema.


Para nuestro siguiente día en Jordania, teníamos planeado otra actividad para el desierto. Pero como consideramos que ya habíamos disfrutado lo suficiente del mismo, decidimos cambiar el plan y sustituirlo por otra de las joyas que ofrece el país.

Si queréis saber más, acompáñanos en nuestro séptimo día de viaje por Israel y JordaniaDía 7: Paseo en globo en Wadi Rum. Little Petra – Noche en Wadi Musa.

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